Cuando la farola se sintió sola, fue a dar luz al árbol

Estándar

Este cuento lo escribí hace tiempo,  viendo la imagen que hay al pie. Espero que os guste.

Erase una vez una ciudad de la que los humanos habían desaparecido.

Las calles estaban bacías. No había coches, ni perros, ni nada que hiciera suponer que en aquél lugar hubiera vivido alguien. Y aunque así había sido, ya hacía mucho tiempo que no estaban.

De día todo era desolación. Nadie paseaba por las calles bañadas por el sol. Nadie converaba. Nadie vivía. I por las noches la oscuridad la oscuridad se apoderaba de la ciudad, llenando cada esquina y cada recoveco. Ya nada quedaba allí por lo que pudiera albergarse esperanza. Excepto, quizá, una pequeña farola que había quedado escondido en un callejón, y que los humanos se habían dejado encendido cuando se fueron.

Y cada noche la farola iluminaba el callejón vacío y oscuro por donde nadie pasaba. Nada ocurría. Hasta que una noche, harto de iluminar un camino por el que nadie pasaba, decidió marcharse.

Pero el mundo era un lugar desconocido, grande y misterioso. Vagó por las infinitas llanuras días y días, sin encontrar a nadie. Completamente solo.

Hasta que una noche, en lo alto de un monte, un árbol que estaba solo, lloró. La farola lo oyó y fue a ver qué ocurría.

El árbol. A pesar de ser grande y fuerte, tenía miedo de la oscuridad. Y la farola, a pesar de poseer la luz, tenía miedo de la soledad. Así pues, la farola alumbró las oscuras noches del árbol y el árbol acompañó los solitarios días de la farola.

 WALLPAPERS[RU]. Art Pack 12'2002

Jan Crespo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s