Archivo de la etiqueta: Mar

Flores huecas

Estándar

Hace días que no escribo.

A veces las casualidades de la vida hacen que dejemos de lado cosas que consideramos importantes y que de repente pierden ese color que las caracterizaba.

Pero no voy a aburrirles con eso.

La cosa es que esta mañana, hojeando viejos libros de garabatos, he encontrado un escrito que hice hará un par de años, más o menos. Y eso hace que el hecho que todos sabemos sea sólido de repente: que la vida da muchas vueltas, y nunca sabes qué habrá tras el próximo recodo.

Así que, en resumen, la síntesis es la que todos sabemos también; aprovecha el presente.

Y de eso hablaba el escrito, del tiempo, presente y eterno. Lo dejo aquí, en catalán, porque es como lo escriví y como tiene sentido.

1090369__jdsj-new_p

Magnolia

Una estació de tren.

Solitària i mig en runes, amb els raíls oxidats a causa de la salitre d’un mar en calma, a tot just quatre passes. La caserna fa molt de temps que no veu passar viatgers, ni que sent el traqueteig de les rodes, ni ensuma la olor de metall, greix i fum d’una antiga locomotora de vapor.

Una estació de tren on el temps s’ha aturat.

Lloc de reflexions i meditacions. On van a parar les causes perdudes i els somnis trencats, i poc a poc, s’esvaeïxen i al lloc on eren hi creix una magnolia, solitària i bella com una albada.

De vegades, als vespres d’estiu, hi van les parelles d’enamorats, i cullen les magnòlies que allà hi creixen. I per uns instants el temps també sàtura per a ells, i gaudeixen d’una efímera eternitat.

I d’aquest oximoron en neix una nova flor, que perpetua aquesta eternitat il·lusòria, a la espera de que algú s’aturi uns instants en aquesta estació i escolti la veu del silènci, observi el rostre dels anhels desapareguts, i ensumi el suau perfum de temps passats.

Una estació de tren on el temps s’ha aturat i les vies es perden en l’infinit.

abandoned-rail-bridge-in-japan

No sueñes con barcos

Estándar

 

5hzwzx45b5xcvz55cofxu34

La náutica, junto con las motos, es un amor que mi padre me transmitió desde crío, cuando me contaba las historias de Ulises, en su barco a remos, atándose al mástil para que las sirenas no lo tentaran mientras la tripulación se tapaban los oídos con corcho y brea para no oírlas también

A veces nos perdemos en los sueños de lo que nos gustaría hacer y olvidamos que puede hacerse. Que hay gente que lo hace. Que lo vive. Y que a veces, lo sufre. En el caso de los barcos, con tanto pirata del caribe suelto que mola mogollón, es difícil para alguien que jamás ha navegado saber qué es real y qué ficción. Es poco probable que nos veamos algún día navegando sólo dos personas a bordo de un bergantín a vela. No por que no podáis navegar en un bergantín, si no que incluso para navegar en una balandra de un sólo palo, lo que Don Arturo Perez-Reverte calificaba de “piltrafa náutica” en su libro Cabo Trafalgar, es necesario una tripulación mínima de setenta y cinco hombres (o mujeres). Blossomchristopher-Morningset Y ya no digamos qué haría falta para manejar otra embarcación de la época un pelín mayor.

A lo que quería yo llegar con todo esto es que, en ocasiones, soñamos situaciones idílicas que nada tienen que ver con nosotros y pensamos que son la pera. Luego, los más afortunados, valientes o estúpidos, según se vea, lo prueban y pasa lo inevitable: se decepcionan.

Pero también están los que no. Los que ven en esto un mundo nuevo y apasionante. Quizá muy distinto de como lo habían imaginado, o de como les hubiera gustado que fuera. Pero auténtico, al fin y al cabo.

Así que, si me aceptáis un consejo, cuando un tema apasione tanto que se tenga que vivir, si es leído en las páginas de un libro o visto en la pantalla de un cine, cuanto menos atractivo le sea, mejor.

Y hablando de barcos, hay dos títulos a los que les tengo especial afecto. Uno es el arriba mentado, Cabo Trafalgar, de Arturo Perez-Reverte. Personalmente, soy más fan suyo por sus artículos que por sus libros, pero este en concreto lo recomiendo mucho. http://www.perezreverte.com/libro/39/cabo-trafalgar/

El segundo título es de cine, y está basada en la obra de otro escritor, Patrick O’Brian, Aubery-Maturin http://es.wikipedia.org/wiki/Aubrey-Maturin. Se llama Master and Commander, y probablemente ya os suene http://www.filmaffinity.com/es/film595319.html.

Como he dicho, ambos títulos no son para pasar el rato. Son para estar pendientes de ellos en todo momento, experimentando todo lo que tienen por dar; desasosiego, miedo, duda, ánimo, valentía, furia ciega, orgullo y pesar. Por mentar unos pocos.

Porque es muy distinto saltar de barco en barco, espada en mano y botella de ron en la otra, disparando cañonazos a mansalva, que sentir el frío de la mañana en el mar calándote hasta los huesos mientras te vistes con ropa húmeda, y ves como espadas y puñales se oxidan y malogran por culpa de la salitre. Porque la diferencia entre contar una historia y vivirla, es el miedo.

Free-shipping-100-handcraftsart-font-b-oil-b-font-font-b-painting-b-font-font-b